Barzi y Casares. Máximas referentes del paisajismo argentino.

Entrevista a fondo con las creadoras de Pampa Infinita a 20 años de su fundación.
Infinidad de clientes conocen al Estudio Barzi & Casares. Yo tengo el privilegio de conocer a Martina y a Jose. A medida que las semanas pasan, los alumnos de Pampa Infinita, vamos descubriendo a estas dos mujeres que se desenvuelven en una vínculo muy particular.

No son hermanas pero parecen, son empresarias pero no parecen, son más que amigas y se nota y muy parecidas pero diferentes. Se complementan como un cuadro. A veces una es lienzo y la otra es marco y viceversa, y así pintan obras de arte mientras explican técnicas y conceptos para crear mucho más que un jardín.
Si entran al sitio www.pampainfinita.com.ar van a enterarse de que, en el año 2001, después de estudiar con el ilustre paisajista inglés John Brookes, una eminencia del paisajismo internacional, abrieron junto a él la escuela de diseño de jardines en Estancias del Pilar.

Pero Pampa Infinita es mucho más que un lugar donde se hace un curso; es un espacio de divulgación y respeto por el medio ambiente y de celebración de la naturaleza para valorarla y acompañarla con un lápiz y un papel.
El método de la grilla desarrollado por John Brookes para enseñar diseño de jardines ha formado a miles de estudiantes en varios países y a cientos en la Argentina que pasaron por el aula de Pampa Infinita.
Con 20 años de trayectoria y con ex alumnos de países vecinos, hoy el diploma de la escuela lleva además el sello de la Society of Garden Designers Educator del Reino Unido.
En las clases, con tablero y útiles escolares logran que un dibujo parecido al de un nene de 5 años, se parezca, con el paso de las semanas, al plano de un jardín para presentar a un cliente. También se accede a conocimientos de áreas como manejo del césped, iluminación de jardines, huerta y jardinería básica, plantas acuáticas, estanques, construcción de jardines, riego, espacios públicos, y mantenimiento. Todo con la coordinación y administración de Inés Franci.
-¿Cuál es la historia de cada una para empezar con los jardines? ¿Quiénes las marcaron?
-Josefina Casares: Siempre me gusto la naturaleza grande, el paisaje, porque tuve la suerte de pasar mucho tiempo de chica en entornos naturales.Hija única y con mucho tiempo por delante, los animales y la naturaleza pasaron a ser amigos y compañeros de juego. Sumado a padres que respetaban y amaban la naturaleza y que me enseñaron a observarla y disfrutarla. Ya de más grande estudié Agronomía en la UBA donde aprendí a mirar con ojos entrenados los procesos biológicos. ¿Como pase de agronomía a jardines? Creo que la vida te va llevando y que fue aflorando la parte creativa y sensible, sobre todo el amor por la naturaleza. Los jardines son mi manera de acercar la Naturaleza al hombre y a su vida cotidiana. En este caminar encontré mucha gente generosa que compartió sus conocimientos, pero sobre todo su entusiasmo y su pasión. El Ingeniero Valla, Jorge Garino y John Brookes, grandes maestros que ya partieron pero que sembraron mucho con que recordarlos.


–Martina Barzi: de chica me emocionaban los paisajes naturales, meterme en la Naturaleza, me gustaba meterme en los bosques del sur, caminar por los ríos y las praderitas naturales, ver los pájaros y todos los animales y el trabajo del hombre en la tierra, la huerta y en la producción de frutas y vino.Pasé todos mis veranos en El Valle de Río Negro, un oasis verde, la Bodega familiar donde vivía el proceso del vino y de la cosecha de peras, manzanas, duraznos, membrillos, etc. También teníamos una huerta de 1 ha que la trabajaba “Manqueo” con un caballo y que proveía a toda la gente del lugar, también había gallinas y conejos. Disfrutaba muchísimo ir todas las mañanas a cosechar las verduras y frutas para el día.

También me marcaron las vacaciones en la zona de los Lagos, los campamentos perdidos en las montañas, esa sensación de libertad absoluta, de comer alrededor del fuego, dormir bajo las estrellas y lavarnos los dientes en los arroyitos. Este amor por la naturaleza me lo transmitieron mis padres y ya más adolescente tuve la suerte de ir de vacaciones a Villa La Angostura y de cruzarme en el mismo lugar con Helen Detry, Carlos Thays y Sylvette Badessich, 3 personas ya mayores a las que iba a visitar y charlaba cada verano. Todos visionarios, modernos en sus pensamientos y grandes conocedores del sur. Me encantaban sus casas, sus jardines, las charlas con ellos y su forma de vida.
Después por no sé por qué razón empecé a estudiar análisis de sistemas, me gusta la matemática, la vi siempre como un juego, pero al empezar con las practicas me empezó a dar mucha sensación de encierro, necesitaba estar en contacto con la Naturaleza, moverme.
Ya estaba yendo con mamá a algunas charlas en la Sociedad Argentina de Horticultura, me encantaban las muestras del primer lunes del mes donde ponían todas las plantas de cada estación en vasitos de vidrio y las clasificaban con su nombre científico y todos los datos y conocí a Nora Bensi que me recomendó estudiar la tecnicatura en Floricultura y Jardinería en la Escuela Hall de la Facultad de Agronomía de la UBA.

En lo de Nora conocí a Jose Casares, a Lucía Cane, Ale de Dominicis, Natalia Van Rafelghem, Paola Miles y varias amigas más, y ellas también estaban empezando y fuimos “creciendo” juntas, ayudándonos.
«El gran cambio vino cuando viajamos con Jose a Inglaterra para estudiar con John Brookes».
John me hizo tomar conciencia, ordenarme, unir los puntos, y nos alentó a ser profesionales, a enseñar, y compartir todo lo aprendido, a seguir siempre investigando, a conocer nuestros paisajes y culturas, nuestro suelo, clima y su flora y fauna asociada y diseñar a partir de ahí. Nos enseñó a mirar, a leer las líneas del paisaje, los vacíos y a seguir aprendiendo a través del arte.
Así conocimos a María Noél, quien también me abrió otra puerta, líneas, colores, puntos, pasé horas y horas haciendo ejercicios de cómo cambia la tensión en un plano si movemos un elemento, siempre en grupo con amigas paisajistas y a partir de ahí aprendí muchísimo de cada profesor que paso por la Escuela, muchos dan clases desde hace ya 20 años y cada año sigo aprendiendo de ellos, de toda la gente que trabaja con nosotros en las obras y que nos aconseja en cada trabajo.
También a partir del estudio de la fotografía con Inés Miguens empecé a investigar y entender todo un tema que hoy me apasiona que es la luz, como influye el sol, las distintas sombras y los reflejos; y cómo trabajar al diseñar jardines creando distintas atmósferas.
Cada verano, hace más de 10 años, con Sylvia Oxenford y Peri Lanfranco trabajamos en una reserva natural en Villa La Angostura, compartiendo el aprendizaje juntas de los ecosistemas de mallín y bosque de coíhues y cómo hacer para cuidarlos y disfrutarlos en comunidad. Después de la erupción del volcán vimos cómo año tras año la naturaleza se recupera, y entendí toda la sucesión ecológica y también muchos otros procesos naturales.
Hoy además creo que mi familia, Ignacio, Isa, Iñaki y Sol son mis grandes maestros. Especialmente en esta cuarentena todos estamos compartiendo el jardín más que nunca y cada uno lo disfruta desde su lugar.
-En el 2020 cumplieron 20 años con Pampa Infinita ¿cuál era el objetivo cuando empezaron? ¿Se cumplió? ¿Hubo un cambio de rumbo?

-Nos gusta empezar por objetivos concretos y a corto plazo, por ejemplo, hacer un curso de diseño de jardines con John Brookes, el mejor que podamos, por un año. No creo que hubiésemos pensado más allá en el tiempo sino en dar lo mejor cada día de ese año. Si resultaba bueno, si había ganas de seguir, si había gente que quería que siguiéramos, seguiríamos por un año más, y así fuimos por 20 años. ¿Y cada año es lo mismo… queremos seguir? ¿Tenemos algo que decir? ¿Hay gente que quiere escuchar? Nuevos rumbos son todos los años, pensamos el curso de nuevo cada vez y cambiamos, cambiamos mucho. Los alumnos cambian, nosotros cambiamos, la sociedad cambia… la vida es cambio y desarrollo y uno se tiene que sentir cómodo con eso, buscarlo permanentemente.
-¿Cómo definirían el vínculo de los argentinos con la jardinería, el paisajismo y los espacios verdes?
–Hay una red impresionante de gente enamorada de la naturaleza y de los jardines, desde hace años. Muchísimo conocimiento y generosidad, siempre hay alguien que comparte desde un gajo o una semilla, hasta un dato o una experiencia. ¡Los jardineros somos un mundo aparte! El paisajismo en si como disciplina creció muchísimo, apoyado en gran medida por la Revista El Jardín que es una plataforma increíble para difundir los temas relacionados a la profesión. El espacio verde público también ha sufrido una gran transformación y aparece ya en la agenda política de los municipios. Por otro lado, uno siempre quiere más, y hay mucho para crecer, investigar y desarrollar. Los jardines tienen un importantísimo papel para cumplir de cara al futuro, conexión con la naturaleza, sustentabilidad, un ritmo más lento de vida, etc. Tal vez el desafío más interesante es lograr que el diseño se identifique con pensamiento artístico, con fundamentos teóricos y con pensamiento estratégico y no tanto con estética y moda. La naturaleza tiene un orden y una lógica implacables y trabajar a favor de ellos es lo que más me emociona.
-¿Como afectó a Pampa Infinita la cuarentena?
-Justo empezábamos un año de festejos. Había muchos planes de encuentros y reuniones, habíamos remozado íntegramente la Escuela para recibir a todos. Pero las circunstancias plantearon un encuentro distinto y ahora estamos felices, llegamos a muchísima más gente a través del Ciclo de Charlas, acercamos la experiencia de ser parte de Pampa Infinita a personas que por distancia o por tiempos no podían llegarse a nuestra sede. Es parte del pensamiento con la lógica de la naturaleza, no imponer tu idea a la realidad sino trabajar con lo qué hay y eso hicimos también en esta ocasión.
-¿Creen que después de la pandemia habrá un aprendizaje a nivel mundial? ¿Y en el paisajismo habrá un nuevo paradigma? ¿Cuál sería?
-Seguramente las cosas no van a seguir iguales y eso es muy bueno. Una circunstancia que afecta a nivel mundial no puede sino dejar enseñanzas. El paisajismo siempre estuvo parado desde el amor a la naturaleza. Desde nuestros inicios planteamos la búsqueda de una belleza más natural, más unida a los ciclos de la vida, con mayor aceptación y menos control. Es muy bueno y saludable que el paisajismo se enriquezca con distintas miradas y estilos, que abunde en diversidad. Los sistemas naturales más resilientes son los más diversos y hay una gran enseñanza en ese punto. Por otro lado el respeto por el medioambiente, pensar cómo resolver cada elemento con los recursos justos, la austeridad en la ejecución y el acento puesto en las ideas es un esquema que debería aplicarse a todo en la vida.

-¿Hacia dónde quieren ir con Pampa Infinita en los próximos años?
-Nos gustaría seguir explorando los ecosistemas de la argentina, acercado profesionales y armando equipos interdisciplinarios de debate y encuentro. Profundizar cada vez más en un diseño consciente e integrador.


Para cerrar el encuentro por los 20 años y frente a egresados de la escuela, Josefina Casares y Martina Barzi reforzaron sus intensiones:
«hacer de Pampa Infinita un espacio de pertenencia, para compartir, celebrar, recordar y planear hacia donde vamos, porque la profesión se está ampliando enormemente y es fundamental el contacto humano, el proceso de transformación y cambio y no solo referido a un jardín sino a toda la gente».
6 Comentarios
Gracias por la lindisima nota ! Felicitaciones Juan
Martina, Jose y John, han cambiado la mirada, no solo del Paisajismo, si no, de la vida, de tantos de nosotros.
Gracie Ullmann, arquitecta y paisajista
alumna primera camada 2001
Excelente nota!!! Un lujo que nos acerques a Martina y Josefina… como empezaron y su vision!! Gracias!!!
Que buena nota de Pampa Infinita!
Felicitaciones!!
Me encanto!!
Excelente artículo y merecido a Martina y Josefina!, unas grandes referente del paisajismo argentino! Siempre innovando y creando! Felicitaciones!
Excelente nota de dos grandes paisajistas
Excelente nota!!!!! Felicitaciones Martina y Josefina por los 20 años de Pampa Infinita!!!!!