AgriculturaCultivos

La revolución de las granjas urbanas

Por Miguel Jurado, Arquitecto (FADU-UBA), periodista especializado en arquitectura y artista plástico.

La actual pandemia de coronavirus puso en crisis dos creencias muy arraigadas: Una, que podemos seguir urbanizando el mundo sin costos; y otra, que las ciudades son solo centros de consumo.

La diseminación de un nuevo virus cada 10 años muestra que los costos de destruir el mundo natural son altos. Por otro lado, la cuarentena y el aislamiento señalan la necesidad de que las ciudades produzcan sus propios alimentos.

El matrimonio chino de Fei y Chris Precht cree que reconciliar al hombre con la naturaleza podría cambiar las ciudades para mejor y proponen transformar radicalmente la manera en que vivimos Estos arquitectos acaban de idear un sistema modular para construir casas con huertas verticales partiendo de una pequeña cabaña hasta llegar a un enorme rascacielos. Todo esto no sería una novedad si no fuera porque los profesionales inventaron verdaderas casas granja en vertical.

Feiu y Chris

Hace tiempo que los impulsores de la agricultura urbana afirman que producir alimentos dentro de las ciudades acorta la cadena de distribución, disminuye el uso de envases, permite el consumo de alimentos frescos y producen menos gases de efecto invernadero en el transporte.

 

Varias investigaciones tratan de medir cuál sería el aporte real de la agricultura urbana en la producción mundial de alimentos. Matei Georgescu, profesor de ciencias geográficas y planificación urbana de la Universidad Estatal de Arizona, utilizó el software de Google Earth para analizar el impacto potencial de esta práctica y predijo que, si se implementara en todas las ciudades importantes del mundo, se podría producir hasta 180 millones de toneladas métricas de alimentos al año.

Foto: resite.org

 

Aunque la cifra es impresionante, apenas representa un 10% de la producción global. De todas maneras, los expertos aseguran que los beneficios colaterales serían enormes: disminución de la escorrentía de aguas pluviales, del efecto de isla de calor en las ciudades, aumento de la eficiencia energética y del control de plagas. El estudio afirma que la agricultura urbana podría generar 160 mil millones de dólares de ahorro cada año.

Más allá del dinero, no son pocos los investigadores que sostienen que estas prácticas proveen valores no cuantificables como fortalecer a las sociedades. Un informe del Johns Hopkins Center for a Livable Future demuestra que las granjas urbanas pueden mejorar la cohesión de la comunidad, aumentar las redes sociales y los lazos en el barrio.

Por otro lado, los números de Georgescu podrían multiplicarse rápidamente si dejamos de pensar a la agricultura como algo ligado al suelo, un elemento escaso en las ciudades. Un poco esa es la propuesta de Fei y Chris Precht con sus granjas verticales. Lo que no es una utopía, ni ciencia ficción porque ya está pasando.

Hace casi 10 años, la empresa Gotham Greens construyó un enorme invernadero en la terraza de un hipermercado de Brooklyn dispuesta a vender vegetales frescos al público exigente de Nueva York. Hoy, tiene 8 centros en diferentes ciudades importantes de los Estados Unidos y sigue creciendo.

Gotham Greens

En Canadá, por caso, la firma Lufa Farms utiliza hidroponia para generar hortalizas en su invernadero urbano de más de una manzana de superficie.

Lufa Farms

Pero volvamos al matrimonio Precht, hace tres años que los profesionales mudaron su oficina del centro de Beijing a las montañas de Austria. Allí, ellos mismos cultivan la mayoría de los alimentos que consumen, pero saben que mudarse y vivir en el campo no es una opción que pueda tomar todo el mundo, y cómo la mayor cantidad de alimentos se consumen en las ciudades, crearon The Farmhouse, un sistema modular que permitiría cultivar alimentos en torres residenciales para comer o compartir en comunidad.

La utilización de las terrazas para cultivo podría ser un gran paso para incrementar la productividad urbana, pero el proyecto de Precht parece mucho más ambicioso.

 

 

«Nuestro edificio granja generan una gran cantidad de calor, que puede reutilizarse para que crezcan plantas como papas, nueces o frijoles. Un sistema de tratamiento de agua filtra la lluvia y el agua gris, la enriquece con nutrientes y la regresa a los invernaderos. El desperdicio de alimentos puede recolectarse localmente en el sótano de los edificios, convertirse en compost y reutilizarse para producir más alimentos. La base de la granja es alentar a los ciudadanos a cultivar alimentos localmente, pero también continúa este aspecto ecológico con su arquitectura», señala Chris.

Toronto tree tower

 

Los módulos diseñados por la pareja están construidos en madera porque su huella de carbono es menor que la del hormigón o el Acer. Además, el diseño tiene una ingeniosa forma en V que permite el encastre de los módulos y el crecimiento del edificio. Además de generar el espacio para que las huertas funcionen en una suerte de terrazas perimetrales.

Los módulos más chicos de este sistema componible podrían llegar en camión al lugar y los propietarios podrían autoconstruir sus casas con un manual.

Los conjuntos más altos se lograrían encastrando los marcos en forma de V. Cada módulo forma dúplex con un gran espacio abierto en el piso bajo para el living y la cocina. En el piso alto se ubican dormitorios y baños. Las paredes inclinadas dejan espacio para la jardinería en el exterior y crean una zona de amortiguación entre los apartamentos que permite ventilación y luz natural.



Fuente:

www.gothamgreens.com

https://www.precht.at/the-farmhouse/

https://montreal.lufa.com/en

Publicaciones anteriores

En Croacia, funcionalidad, innovación y creatividad.

Próxima publicación

Barzi y Casares. Máximas referentes del paisajismo argentino.

El autor

Viva la Tierra!

Viva la Tierra!

Sin comentarios

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *