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Plantas tóxicas en el jardín, video explicativo de la Fundación Miguel Lillo

La fundación Miguel Lillo

¿Quiénes somos?
Una institución científica de proyección regional, nacional e internacional -formada por investigadores, directivos y personal administrativo- que se dedica a la investigación, protección y difusión científica y cultural de la flora, la fauna y la gea.

La institución nace gracias al legado de uno de los más grandes naturalistas del siglo XX: el Dr. Miguel Lillo. Desarrolla su actividad en cuatro áreas científicas: Botánica, Geología, Zoología y Biología Integrativa.

Sus misiones y objetivos apuntan a la investigación científica y desde su creación ha mantenido la responsabilidad de formar, enriquecer, custodiar y estudiar las colecciones Biológicas, Paleontológicas y Geológicas, valioso patrimonio natural y referencia de investigadores del país y del exterior. Asimismo, ha desarrollado modernos laboratorios dedicados a la investigación en Ciencias Naturales -tanto en ciencia básica como aplicada- con proyectos enfocados a responder problemas y necesidades locales y regionales.

La Fundación también cuenta con áreas de extensión y difusión de las Ciencias Naturales: Museo de Ciencias Naturales, Museo Histórico Miguel Lillo y su tiempo, Jardín Botánico y Centro de Información Geobiológico del NOA (Biblioteca); y con áreas de extensión cultural e histórica: los Centros “Cultural Alberto Rougés” y “de Estudios Juan Dalma”.

La Biblioteca es un apoyo fundamental para los investigadores: sus libros y publicaciones son consultados permanentemente por investigadores de todo el mundo. Nace gracias a la biblioteca personal de Miguel Lillo, cuyos más de 11 mil libros se conservan hoy.

El Jardín Botánico y el Museo de Ciencias Naturales transfieren a la sociedad los conceptos de valoración, preservación y cuidado del medio ambiente. Los centros culturales Rougés y Dalma y el Museo Histórico Dr. Miguel Lillo y su tiempo, que integran las ciencias y las humanidades, completan la esencia de la FML y tienen el fin de incrementar las vocaciones científicas y la apropiación social del conocimiento.

Miguel Lillo

Un poco de historia…

La FML es una institución descentralizada y autárquica que depende del Ministerio de Educación de la Nación.

Nace en 1931 como consecuencia del legado del Sabio y Filántropo Dr. Miguel Lillo, aceptado por el Estado Nacional en todos sus términos mediante los Decretos Leyes N° 25.253/1945 y N° 14.729/1946. En 1947, el Honorable Congreso Nacional los ratifica por unanimidad a través de la Ley N° 12.935.

La administración del legado fue encargada por el Dr. Lillo a diez personalidades notables del quehacer científico y cultural tucumano (la llamada Generación del Centenario), quienes integrarían con carácter vitalicio y “ad-honorem”, una Comisión Asesora Vitalicia. En caso de fallecimiento o renuncia, los restantes miembros tendrían que nombrar a un sucesor.

Fundación Miguel Lillo

Una semblanza de Miguel Lillo

El doctor Miguel Lillo fue un naturalista de condiciones poco comunes y durante medio siglo se dedicó a la investigación científica, alternando estas actividades con la docencia y la dirección de instituciones públicas.

Nació en Tucumán en 1862, cursó sus primeras letras en una escuela particular e hizo el bachillerato en el Colegio Nacional. No efectuó otros estudios oficiales; todo lo que vino después se lo debió a sí mismo, lo que constituye un admirable ejemplo de autodidactismo.

Las ciencias exactas, físicas y naturales fueron sus predilectas y las estudió y perfeccionó con ahínco. Federico Schickendantz, profesor de química y director de la Quinta Normal de Agricultura, fue el maestro que tuvo Lillo y descubrió en él condiciones estimables de observador y estudioso. Fue quien lo instó a que efectuara un viaje por Europa, lo cual tuvo una influencia decisiva en la vida del joven naturalista.

En 1888, poco antes de aquel viaje, había publicado su primer ensayo sobre la Flora Tucumana, mas no era su afán hacer publicaciones sino enriquecer su biblioteca, hacer colecciones, cultivar especies críticas y comunicarse con colegas del país y del extranjero. Su contribución al conocimiento de los árboles de la Argentina (1910) constituye una obra fundamental para los estudios posteriores.

Fue miembro de la Comisión Nacional de la Flora Argentina y clasificó colecciones de mucho valor procedentes especialmente del Norte Argentino, interesándose también por la distribución de la vegetación en esta parte del país, para concretar criterios fitogeográficos propios.

En el campo de la Zoología —en particular la Ornitología— la labor de Lillo fue prolífera. En 1905 publicó “Fauna Tucumana (Aves)”. Describió además nuevas especies de la avifauna tucumana y reunió la mejor colección de aves de la provincia.

Amante de la Lingüística y la Literatura clásica, el doctor Lillo recibió honores que le tributaron espontáneamente las corporaciones e instituciones científicas del país y del extranjero. La Universidad Nacional de La Plata lo designó Doctor Honoris Causa en 1914 y en 1928 le otorgaron el premio «Francisco P. Moreno».

Falleció en Tucumán, con heroica serenidad, el 4 de mayo de 1931.

Hoy la Fundación alberga su enorme legado y hasta conserva ejemplares de árboles plantados por él mismo, colecciones que él comenzó a forjar y más de 10 mil libros de su biblioteca personal.


Fuente: http://www.lillo.org.ar/institucional

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El autor

Juan Miceli

Juan Miceli

Periodista.
Paisajista. Egresado de Pampa Infinita.
Técnico en Producción Agropecuaria.
Licenciado de Relaciones Internacionales.

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