Arboles y Plantas

Esta heliconia se deja polinizar solo por cierto tipo de colibrí, por Pablo Fonseca Q. , periodista.

Casi por casualidad, un grupo de botánicos encontró un ejemplo extraordinario de coevolución: una heliconia en los bosques de Costa Rica reconoce el tipo de ave que la está polinizando y ‘decide’ cuál polen aceptar para su reproducción.

En los bosques de Costa Rica, distintas especies de colibríes revolotean a toda velocidad.

Tan grande como su variedad de tamaños y colores es la variedad de sus picos: los hay  cortos y largos, algunos más curvos y otros más rectos.

Usted y yo sabemos eso porque los podemos ver, pero, ¿pueden distinguir las plantas el tipo de colibrí que está llegando a ellas? Al menos una especie, sí.

Un grupo de botánicos encontró una especie de heliconia cuyo comportamiento se ajusta con el de una planta que sabe que el tipo de colibrí que ha llegado es el deseado.

Las heliconias son plantas tropicales, muy comunes en Centro y Suramérica, y conocidas porque sus flores están envueltas en coloridas estructuras conocidas como brácteas, generalmente de tonos rojos, naranjas y amarillos.

El origen del descubrimiento.

Matthew Betts, Adam Handley y John Kress estaban estudiando la Heliconia tortuosa en la estación biológica Las Cruces, al noreste de la capital San José. El objetivo era saber si esta planta se podría reproducir en lugares de Costa Rica donde el bosque se ha visto reducido o fragmentado.

Al estudiarlas, notaron que las plantas polinizadas a mano se reproducían menos que las que vivían por su cuenta en el bosque. ¿Por qué a las plantas a las que se les entregaba polen de forma ilimitada y a mano no les iba mejor que a las silvestres?

Para dar respuesta a esta pregunta, los especialistas comenzaron a experimentar si las plantas reaccionaban mejor al ser polinizadas con animales. Probaron con seis especies de colibríes y una de mariposa en condiciones controladas.

Según explicaron en una publicación realizada en Proceedings of the National Academy of Sciences, en esta ocasión las plantas reaccionaron de forma más positiva, pero solo con dos polinizadores: el colibrí ermitaño verde (Phaethornis guy) y el colibrí morado (Campylopterus hemileucurus). Ambas especies se caracterizan por viajar más que las otras, y por tener picos largos y curvos. Esos picos, además, calzaban con la forma de la planta. La planta aceptó solo polen de esas especies.

Y no se trató solo de que el pico y la flor se complementaran, sino que con la llegada de este tipo de colibrí la planta empezó el proceso de reproducción.

“A nuestro entender, estos resultados dan la primera evidencia del reconocimiento de un polinizador en plantas”, escribieron en PNAS.

Modificando los métodos de polinización manual para emular a los pájaros preferidos de la planta extrayendo el néctar, los investigadores obtuvieron un éxito similar al de los colibríes favoritos de las heliconias.

Coevolución complicada

Aunque parezca claro que la planta y el colibrí evolucionaron juntos, “aún existe mucho debate acerca de cómo pasa esto”, dice Betts. “¿Cómo se termina con esta relación cuando se tienen tantas especies diferentes visitando la planta?”, se cuestionó mediante un comunicado de prensa de la universidad de Oregón, de la cual es miembro.

“Este mecanismo puede haber evolucionado para permitir a las plantas seleccionar a los polinizadores que acarrean polen de mayor calidad de aquellos que acarrean polen de menor calidad”, dice Betts.

El problema es que una coevolución de este tipo pone a la planta frente a un dilema. Ser tan selectiva y preferir los colibríes que viajan más lejos le puede ayudar a acceder a diversidad genética, pero enfrenta el riesgo de que si sus polinizadores favoritos disminuyen por alguna razón, su reproducción puede reducirse y su población disminuir.

Los especialistas también explicaron que lo que hace esta planta le permite ahorrar energía. “Si te molestas en hacer una semilla y un fruto cada vez que te llega polen, eso es mucho gasto de energía: podrías estar haciendo una semilla con los genes de tus hermanos. Si haces una semilla o fruto solo con polen distante y de alta calidad, eso podría ser una ventaja adaptativa”, explicó Betts.

Importancia del hallazgo

La coevolución entre plantas y polinizadores ha sido conocida desde tiempos de Darwin, pero los mecanismos de funcionamiento de estas redes son poco conocidos. Es posible que otro tipo de reconocimiento de polinizadores ocurran en los bosques tropicales, sin que se conozcan en detalle por ahora.

“Es bien conocido que la alta capacidad cognitiva de muchos vertebrados polinizadores les permite reconocer y especializarse en flores de especies particulares. Un número creciente de investigaciones indica que las plantas también pueden exhibir un comportamiento complejo de toma de decisiones”, escribieron los expertos en PNAS.

Betts, que ha estudiado por seis años el ecosistema de Las Cruces, cree que este y otros resultados sugieren que la integridad de estos ecosistemas podría depender del mantenimiento de corredores que permitan el movimiento y sobrevivencia de los polinizadores. Conforme se expande la agricultura, en algunos lugares los bosques se han fragmentado y sus trozos han quedado aislados.

“Tenemos que ser más cuidadosos en cómo manejamos el crecimiento para mantener los movimientos y la presencia de estas especies clave. Sabemos que si creamos corredores para conectar estos fragmentos, si tenemos fragmentos más grandes de bosque tropical, estas especies se mantendrán, y a estas plantas y sus polinizadores les irá mucho mejor”, concluyeron.

Este corto vídeo muestra el encuentro entre un colibrí y la heliconia tortuosa:

 

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