Mujer, botánica, francesa y travestida

Disfrazada de hombre, la botánica francesa fue la primera mujer en dar la vuelta al mundo en barco.
Jeanne Baret nació el 27 de julio de 1740 en el Ducado de Borgoña y murió a los 67 años en Saint-Antoine-de-Breuilh.
En 1766, Jeanne Baret se embarcó como ayudante y presuntamente amante del botánico Philibert Commerson. La travesía entre 1766 y 1769 fue la primera circunnavegación francesa alrededor del mundo, en la que recolectaron especies de plantas y animales de todo el planeta.
Las mujeres no estaban autorizadas a bordo de los barcos por lo cual Jeanne Baret se disfrazó como un joven marinero. Al embarcar Jeanne paso a ser Jean (de Juana a Juan) y con 26 años trabajó como un varón más junto al resto de la tripulación. Cuando llegaban a tierra firme y desembarcaban a explorar, Baret cargaba pesados ejemplares de especies que recolectaban a lo largo de playas y senderos hasta que fue descubierta y abandonada en la Ile de France, actual isla de Mautirius en el océano Indico.
Con ella quedó varada su mentor y amado Philibert Commerson, quien murió en la isla en 1773. Abandonada a su suerte Jeanne tuvo que trabajar en una taberna para sobrevivir hasta que conoció al marino Jean Dubernat con quien se casó y volvió a Francia cargando los herbarios recolectados con miles de especies nuevas.
La pareja de botánicos había acopiado más de 6.000 muestras de ejemplares vegetales durante la travesía que partió desde Río de Janeiro y navegó a lo largo las costas argentinas hasta llegar al estrecho de Magallanes y cruzar hacia el océano Pacífico con rumbo a Tahití. Entre las contribuciones de la valiente Jeanne Baret se encuentra la primera descripción de la “bougainvillea” el género más famoso de la expedición, bautizada así en honor Louis Antoine de Bougainville, el militar, explorador, y navegante francés al mando de la expedición.
Se trata nada menos que de la enredadera arbustiva conocida en la Argentina como “Santa Rita”, originaria de América del Sur.
La grandeza de Jeanne Baret por su determinación y tenacidad no fue reconocida hasta que la escritora Glynis Ridley la rescató del olvido con su libro “El descubrimiento de Jeanne Baret”.
Y fue por esa publicación que el biólogo Eric Tepe, de la Universidad de Utah y la Universidad de Cincinnati, la homenajeó al bautizar a una nueva especie de la familia Solanaceae como “Solanum baretiae” epónimo de la aventurera y botánica olvidada y ahora recordada Jeanne Baret.
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